diciembre 3, 2025
En un momento en que las empresas fortalecen sus programas de responsabilidad social, el voluntariado se posiciona como una herramienta poderosa para generar impacto social, detonar innovación y construir vínculos significativos entre el sector privado y las comunidades. Así lo demuestran los testimonios de colaboradores de Rockwell Automation y de escuelas beneficiarias de Fundación RobotiX.
En el marco del Día Internacional del Voluntariado que se celebra este 5 de diciembre, Mariana Ruiz Menéndez, líder del pilar de educación del programa de responsabilidad corporativa Rock Your Care en Rockwell, asegura que el voluntariado solo funciona cuando deja de ser un requisito y se convierte en parte de la identidad corporativa:
Bajo esta visión, Rockwell ha consolidado un programa basado en tres pilares —Comunidades Vulnerables, Sustentabilidad y Educación—, y es precisamente en este último donde, desde hace más de cinco años, colabora estrechamente con Fundación RobotiX.
Inspiración que regresa a la empresa como innovación
Para Agustín Villavicencio, Gerente de Cuentas Global en Rockwell Automation, el voluntariado se resume en dos palabras: “compartir e inspirar”. Durante su participación como asesor y juez en eventos de Fundación RobotiX, ha comprobado que la creatividad de las niñas y los niños, su capacidad de cooperación y su visión del futuro no solo transforman a quienes reciben apoyo, sino también a quienes participan como voluntarios.
Menciona que cada proyecto estudiantil le recuerda a su equipo la importancia de pensar diferente:
Impacto directo en escuelas y comunidades
El impacto de estas actividades se vive también al interior de las comunidades educativas. Selene Nol Benítez, Directora del Colegio Valle de Filadelfia, ubicado en Santa Cruz Atizapán, afirma que el trabajo de Fundación RobotiX y Rockwell Automation ha sido crucial para transformar la vida académica y emocional de sus estudiantes.
“Para los chicos ha sido invaluable conocer sus instalaciones, convivir con sus colaboradores y descubrir que hay más niñas y niños como ellos aprendiendo STEM gracias a Fundación RobotiX y a empresas socialmente responsables”, explicó.
Desde hace cinco años, sus estudiantes participan en sesiones de voluntariado de Rockwell Automation, incluyendo mentorías y visitas a sus instalaciones. Historias como la de un niño que decidió convertirse en ingeniero en mecatrónica tras una visita realizada hace algunos años muestran la profundidad de este impacto.
Triple impacto: estudiantes, voluntarios y empresas
El modelo de colaboración entre empresas socialmente responsables y Fundación RobotiX demuestran que el voluntariado genera beneficios concretos:
1. Estudiantes
2. Colaboradores
3. Empresas
Fundación RobotiX colabora actualmente con más de 25 empresas para acercar programas STEM, principalmente en escuelas públicas, impulsando acciones de voluntariado que abren nuevas oportunidades de aprendizaje para miles de niñas y niños.
Así reconoce y celebra a todas las personas voluntarias que, año con año, se suman a distintas causas para generar un impacto positivo en sus comunidades.